Declarado de Interés Legislativo en la Honorable Legislatura de la Provincia del Neuquén por
incentivar la participación política y ciudadana responsable en los jóvenes de la Provincia. -Declaración N° 1091-


jueves, 16 de septiembre de 2010

Calidad Institucional como Política de Estado

Calidad Institucional como Política de Estado

Las instituciones no sólo importan para tener una mejor democracia y desarrollo sino también, y sobre todo, para mejorar la calidad de vida a los ciudadanos. Sin embargo, es imposible que las instituciones sean buenas sin una buena política. Y es imposible una buena política sin buenos liderazgos. Y sin instituciones, buena política y liderazgos funcionales, es casi imposible llegar a consensos básicos que sirvan de base para la adopción de políticas de Estado de mediano y largo plazo. Este es el círculo virtuoso que debemos construir.

La experiencia comparada muestra que la baja calidad institucional es una fuente de inestabilidad que termina perjudicando el desempeño económico, la calidad de vida y las oportunidades de progreso de los ciudadanos. Sin instituciones que permitan mejorar la eficiencia y transparencia de las políticas públicas, será difícil mejorar el sentido de pertenencia de los ciudadanos respecto de un proyecto común.

Las instituciones importan

A mediados del siglo pasado, para lograr un buen crecimiento económico, los modelos teóricos asignaban una importancia capital a la tasa de ahorro e inversión, al progreso tecnológico y al crecimiento de la población.

Varios años después, surgió la corriente denominada “neoinstitucionalismo económico”, liderada por los premios Nobel Ronald Coase (1991) y Douglass North (1993), cuyo fundamento era que “las instituciones son las reglas de juego de la sociedad o, más formalmente, los constreñimientos u obligaciones creados por los seres humanos que dan forma a la interacción humana; en consecuencia, aquéllas estructuran los alicientes en el intercambio humano, ya sea político, social o económico. El cambio institucional delinea la forma en que la sociedad evoluciona en el tiempo y es, a la vez, la clave para entender el cambio histórico”.

El pensamiento que predomina en la actualidad señala que las instituciones relevantes para el funcionamiento de una sociedad no son sólo la ley y el orden, así como el establecimiento de principios claros respecto de los derechos de propiedad (públicos y privados) y de los contratos, sino que también se requieren instituciones de regulación e instituciones políticas con alto nivel de legitimidad social.

Como bien ha dicho el premio Nobel Amartya Sen (1998), el ejercicio de los derechos políticos y civiles no sólo tiene el valor democrático intrínseco de ampliar el grado de posibilidades y opciones de la ciudadanía; también tiene valor instrumental identificar y conceptualizar sus necesidades y estructurar políticas e instituciones para abordarlas de la manera más eficaz.

Por ello, el buen funcionamiento democrático (división de poderes, legitimidad de sus principales instituciones, Estado de derecho y seguridad jurídica, transparencia y rendición de cuentas) es una condición sine qua non para un desarrollo equitativo y sostenible.

Por otra parte, las instituciones afectan el diseño y la ejecución de las políticas públicas, cuya calidad depende en gran medida de cuatro dimensiones fundamentales: 1) partidos políticos programáticos y bien institucionalizados; 2) una Legislatura con una sólida capacidad para elaborar políticas; 3) un Poder Judicial independiente y 4) una administración pública bien desarrollada.

Pero si las instituciones importan y mucho, la calidad de los liderazgos es también crítica, ya que los líderes políticos pueden desempeñar una función positiva, como catalizadores en el desarrollo de las instituciones. Importan de manera especial la capacidad de éstos para cooperar y alcanzar acuerdos que perduren en el tiempo. Por el contrario, liderazgos disfuncionales suelen resultar marcadamente negativos, ya que si bien permiten que las cosas se realicen, lo hacen a costa del debilitamiento de las instituciones.

Al interrogarse sobre las causas del creciente rezago de América latina en relación con otras regiones del mundo, cuyo nivel de desarrollo era menor hace tan sólo dos o tres décadas, Paulina Beato y Antonio Vives identifican la ausencia de consensos sociales básicos que den continuidad a las políticas como una de las principales causas de ese rezago.

La Agenda Neuquina

Siguiendo en línea con lo vertido anteriormente se desprende que es fundamental que en la Provincia se diseñe y se ponga en marcha una agenda a largo plazo sobre políticas de estado dirigidas al fortalecimiento de las Instituciones. Particularmente en materia seguridad, educación, salud, desarrollo territorial, transparencia y modernización del estado.

La calidad de las instituciones no se construye de un instante a otro, por lo que es necesario un esfuerzo sostenido en el tiempo para avanzar en la materia ya que las problemáticas que vivimos actualmente se han venido acumulando a lo largo de los años y es allí donde resulta interesante que esta tarea no solo deba ser enmarañada por el gobierno actual sino por el estado en conjunto, involucrando a toda la sociedad y sectores políticos.

La concreción de un Foro Educativo Provincial, el actual estudio y tratamiento de proyectos de ley relacionados con adicciones, política habitacional, conectividad y wifi, Consejo de la Magistratura, diversificación de la producción, reforma política y medio ambiente deberían ser el punto de arranque o disparador a generar un debate respetuoso y propositivo en torno a cómo mejorar la calidad de las instituciones y de los liderazgos, y con ello optimizar la calidad de vida de los neuquinos.

Texto adaptado a Neuquén por Juan Ignacio Varessio

Extraído del Artículo “Calidad Institucional como política de Estado” de Daniel Zovatto –Diario La Voz del Interior 05/09/2010-

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