Declarado de Interés Legislativo en la Honorable Legislatura de la Provincia del Neuquén por
incentivar la participación política y ciudadana responsable en los jóvenes de la Provincia. -Declaración N° 1091-


domingo, 13 de junio de 2010

¿El retorno de la época de los partidos políticos?

¿El retorno de la época de los partidos políticos?

Líderes en partidos que juegan sus fichas anticipadamente. Lucha por la galería de fotos entre peronistas disidentes. Hay dirigentes que hablan como si ya fueran candidatos.

Por: GABRIEL RAFART

Hasta no hace mucho, todos daban por muertos a los partidos políticos. Entre los firmantes de las actas de defunción se encontraban muchos cientistas políticos, quienes realizaron concienzudos análisis sobre estas muertes pensando en un futuro sin partidos. Los títulos se vienen repitiendo desde hace algunos años, aunque el primero en identificar un tiempo sin partidos fue Isidoro Cheresky. En el año 2006 publicó “La política después de los partidos”. En un reportaje asociado a la presentación de su libro, el profesor de la UBA decía que “se ha producido una mutación que afecta a la representación política. Los partidos fueron, durante muchas décadas, el recurso principal de la representación. Y en algún sentido siguen siéndolo, sólo que los partidos ya no son lo que eran. En el siglo XX los partidos eran proveedores de una identidad, no sólo eran recursos instrumentales para la competencia política. Los partidos expresaban diferencias políticas: que ganara uno u otro podía tener consecuencias considerables para la vida colectiva e individual”.

Espacios, fuerzas y partidos
Constatar esta mutación y conocer los alcances de las novedades es el gran desafío de este tiempo. Es que algo sigue existiendo en el mundo de organizaciones que compiten por el poder o dan lugar al ascenso de líderes. Algo sigue llamándose partido. Los radicales dicen que tienen su UCR y compiten por su conducción. Los peronistas hablan de un PJ que si no es de derecha debe entonces alejarse de Mauricio Macri. A otros peronistas les importa poco eso de derechas e izquierdas. Los socialistas de Hermes Binner están compitiendo con los socialistas K por la jefatura partidaria. Y otros salen a fundar artefactos que, se supone, también son partidos: el GEN de Margarita Stolbizer, Encuentro de Martín Sabatella, Proyecto Sur de Pino Solanas, Partido Solidario de Carlos Heller y otros tantos. El PRO de Macri y Pinedo se suma a estas nuevas entidades, aunque sus líderes prefieren hablar de “espacio” antes que de partido.
¿Qué son, entonces, estos formatos para la representación política que compiten por el voto de sus fieles y, luego, del ciudadano común, y cuyos líderes se proponen ocupar posiciones de autoridad estatal? ¿Por qué seguir hablando de partidos cuando hasta hace poco se utilizaban términos tan imprecisos como espacios o fuerzas políticas?

Alquileres y representaciones
Muchas de las agrupaciones de larga data y algunas nuevas se transforman en “partidos de alquiler”, como se los suele llamar en Brasil, funcionales a políticos que son inventores de sus propios liderazgos, muchas veces por carecer de fortuna medida en dinero y no de acuerdo a la idea de fortuna de Nicolás Maquiavelo. Quienes tienen dinero pueden darse el lujo de ser arrendatarios de, otra vez, esquemas que sólo están sometidos a las reglas que hacen al acceso o la conservación de una posición gubernamental. De allí esa voz crítica que insiste en que los partidos dejaron de lado esa dimensión instrumental y reivindicativa de sus orígenes. Abandonando a su vez toda acción colectiva con la que proveían una identidad social. Tanto las extensas familias del peronismo, del radicalismo, de la izquierda y la derecha, recurrieron en algún momento a la idea de que ellos eran lo popular o si no, a un sentido más estrecho, como la clase trabajadora, las capas medias, las clases medias altas, etc. También, en otros casos, a la fundación de un partido agrario, como demandaron algunos dirigentes durante la etapa de boicot al intento de aplicar retenciones móviles a la soja.

Banalidad, cinismo y corrupción
Como bien señala el politólogo chileno Manuel Carretón, estas expresiones partidarias eran propias de un tiempo donde imperaba una política “clásica”, marcada muchas veces por “ideologismos, polarización y hasta fanatismo”, aunque con promesas de canalizar intereses sociales limpios. Carretón concluía que la nueva época dejó a muchos partidos sin clivajes sociales dándole oportunidades a la “banalidad, el cinismo y la corrupción”. Ejemplo de la banalidad argentina fue inventar el partido de la negación de la política con una Confederación para que se vayan todos, que en las presidenciales de 2003 fue capaz de sumar 150.000 votantes.
La joven politóloga Inés Pousadela, decía ya hace diez años en un artículo que procuraba responder al interrogante de si los partidos políticos habían muerto que estos “parecen ser unos objetos extraños cuya esencia resulta imposible capturar pero que, sin embargo, somos capaces de reconocer al tenerlos delante”. Ciertamente y a pesar de sus “misterios” se puede identificar lo que es un partido político a partir de lo que hace: un artefacto organizativo o, en todo caso, una etiqueta de identidad que, sin precisar su contenido, resulta adecuada y convocante para que determinados individuos con aspiraciones a representar a una parte o a toda la sociedad, logren colgar una o varias candidaturas para competir exitosamente en un mercado electoral.
Hace setenta años el economista austríaco norteamericano Joseph Schumpeter decía: “Los partidos y las maquinarias políticas son simplemente la respuesta al hecho de que la masa electoral sólo es capaz de actuar de forma precipitada y unánime, y constituyen un intento de regular la competencia política de forma exactamente igual a las prácticas correspondientes a una asociación de comercio. Las técnicas psicológicas de la dirección de un partido y la propaganda del partido, los slogans y las melodías características no son accesorios. Son la esencia de la política. Al igual que lo es el jefe político”.

Herederos, unidad y disputas
En estos días dos partidos y un tercero intentan definir un jefe político. Alfonsín hijo se quedó con la maquinaria radical de Provincia de Buenos Aires. Triunfó sobre los aliados bonaerenses del mendocino Julio Cobos. Curiosamente esos aliados, Federico Storani entre otros, fueron los socios de Alfonsín padre. Asoma entonces la figura de Ricardo Alfonsín como heredero y reconstructor de la UCR. Y algo más. Se espera que su triunfo de aire y amplíe la coalición de fuerzas que supo ser la Coalición Cívica. En el nuevo escenario pierde brillo la estrella, que posiblemente ya puede ser considerada fugaz, del radical sin partido Julio Cobos.
Desde otro lugar, líderes del PJ disidente o federal, como se prefiera, hicieron su acto de iniciación unitaria. Si fue una respuesta mediática al relanzamiento radical después del triunfo de Alfonsín o sólo un acto premundialista nunca se sabrá. Lo cierto es que la misma reunión fue unión y desunión a la vez. Unidad por lo que pretenden enfrentar; los une el espanto a los Kirchner. Distancia por lo que pueda entrar en ese conglomerado: ¿el Macri de derecha como dice Felipe Solá? Y convencimiento desmentido de que todos se alinearían detrás de un candidato, cuando sólo un día después de la gran foto, el diputado colombiano argentino Francisco de Narváez se reunía con el senador Carlos Reutemann. Otro elemento de disputa es la opción de ir por dentro o por fuera del PJ oficial. Pareciera que algunos quieren repetir la experiencia de Antonio Cafiero de las legislativas de medio tiempo durante la presidencia de Raúl Alfonsín.

Recapitulando
Líderes en partidos que juegan sus fichas anticipadamente. Lucha por la galería de fotos entre los peronistas. Ganador radical que se pregunta "¿quién no sueña con ser presidente?". Los líderes siguen compitiendo, hablan como si fueran candidatos, destacan sus preferencias de con quién sí y con quién no alinearse, mueven alguna hueste en internas y hablan de una identidad asociada a algún pasado de realizaciones. En definitiva existe un artefacto que no ha muerto aunque no se pueda ver a los partidos de hoy como aquellos que tuvieron liderazgos indiscutidos y contornos sociales más definidos.

Extraído de: http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2010/6/13/68558.php

2 comentarios:

Horacio Aldo Cingolani dijo...

Fuera de tema:
Este blog de hecho forma parte de la Asamblea Ciudadana. Buscar en google argentina AVCP y si te interesa enviá un mail a: avcpArgentina-subscribe@gruposyahoo.com.ar

la pasto verde dijo...

La crisis de representacion de los partidos políticos se viene dando desde mediados de los años 90, prueba de ello es el surgimiento de los nuevos movimientos sociales tanto en nuestro pais como en europa.
El politologo chileno mencionado se llama Manuel Garretón, con G,no "Carretón"...

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